Agustina Tocalli-Beller

Mirar con los 5 sentidos: Día Segundo

El sábado 13 de Febrero fue un día completo. Tuvimos 24 horas para ver, esperar, saludar, escuchar y rezar con el Papa Francisco en la Ciudad de México.

Como valientes voluntarios o fieles espectadores dormimos poco, nos despertamos muy temprano y comimos lo que pudimos. Pero allí, a lo largo de un recorrido trazado por la agenda papal, estuvimos con nuestros cinco sentidos bien alertas esperando a Francisco. Y Francisco nos puso aún en mayor alerta a todos con sus propias palabras.

Cuando hay algo que queremos que otra persona vea con atención e intención ¿qué le decimos? . Pues claro: ¡Mirá! Y no pretendemos que solo dirija sus ojos, enfoque y registre en su retina. Mirar requiere más sentidos y capacidad que la vista.

¿Será por eso que el Papa Francisco ayer se centró tanto en la mirada y apeló a nuestra forma de mirar la Iglesia, el país  y nuestra vida?

En sus homilías y mensajes dirigidos a obispos y fieles, Francisco usó la palabra mirada y el verbo mirar en distintas formas gramaticales “apenas” unas 36 veces – Sí, las conté. Y es probable que sean aún más.

Francisco ayer nos invitó a:
Mirar con  ternura… Con ojos de madre que transmitan y contagien “la debilidad omnipotente del amor divino, que es la fuerza irresistible de su dulzura y la promesa irreversible de su misericordia”.

Mirar con la intención de tejer…  Tal como el manto de la Guadalupana es un tejido de hilos entrelazado y representa el alma mexicana, el Papa nos invita a ser capaces mirar las situaciones sociales, políticas, familiares y personales con la intención de contribuir a la unidad, favorecer la reconciliación de diferencias y la integración de diversidades para encontrar soluciones compartidas y sostenibles.

Mirar atentos y de cerca, no adormecidos… El Papa quiere obispos, sacerdotes, religiosos y laicos atentos, alertas y activos. Nos pide que nos cansemos “sin miedo en la tarea de evangelizar”.

Mirar en conjunto y en unidad
Ser Iglesia requiere “una mirada que abarque la totalidad. Y esto no puede realizarse aisladamente, sino sólo en comunión” . Por eso el Papa no quiere obispos príncipes, religiosos apáticos ni fieles encerrados. Nos quiere a todos juntos con los ojos en el mismo camino y contagiando el amor de Dios.

Claramente, según el Papa, con abrir y enfocar  la vista no la hacemos. Por eso, lo último que hizo Francisco el día de ayer fue enseñarnos con el ejemplo. Todos lo seguimos con nuestra mirada hacia el camarín privado de “La Virgen Morenita”. Ahí observamos como la miró a los ojos con gran devoción y contemplación. Pero también vimos como Francisco oró olvidándose de la mirada ajena. Él frente a la Morenita nos abrió lo ojos a nosotros: Si en el medio de multitudes y agendas apretadas, él busca y logra detenerse y silenciarse, también nosotros podemos encontrar espacios de ojos cerrados que miren y fortalezcan nuestro interior para salir al mundo con más determinación, compasión y devoción. Y con nuestros 5 sentidos bien despiertos.

Y así  fue el día y fue la noche: Éste fue el día segundo.

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