Agustina Tocalli-Beller

¡Echarle ganas!: Día Cuarto

Desde antes de salir de Roma a México, el Papa Francisco nos compartió el objetivo de su viaje: “Voy a buscar contagiarme de su riqueza”. El viaje a Chiapas fue la evidencia de su intención de contagiarse de México…. de su  idiosincrasia. No estamos frente a un Papa cómodo que espera que se le acerquen. Bien podría haber hecho base en la Ciudad de México y no viajar. Pero él se sube a un auto, a un helicóptero y a un avión. No se queda predicando desde un único y cómodo sillón. Porque él es un peregrino que sale al encuentro de un pueblo entero. “No voy a México como un rey mago… voy para ser un servidor de la fe de ustedes”.

Mayor evidencia y ejemplo de integrarse, de servir y de ser parte de un pensamiento y sentimiento nacional fue hablar una lengua indígena y adoptar una frase alentadora y muy mexicana.

Francisco y las comunidades indígenas: “Li smantal Kajvaltike toj lek”

Durante su visita a Chiapas, el Papa Franciso celebró misa en San Cristóbal de las Casas. Parte de la ceremonia fue en chol, tzotzil and tzeltal, tres de las lenguas más habladas por las comunidades indígenas del estado. Francisco comenzó su homilía reconfortando el alma de todas las cultura indígenas diciendo en tzotzil “Li smantal Kajvaltike toj lek”, que significa “la ley del Señor es perfecta del todo y reconforta el alma”.

La lengua de un pueblo es su alma. Por eso hablar en tzotli fue la clara intención del Papa de conectar desde el alma con todos y cada uno, además de promover la preservación de las lenguas  indígenas, de detener la discriminación y alentar la variedad cultural y lingüística para unificar a todo un país.

Francisco y las familias: Echarle ganas”

Incluso hablando el mismo idioma de la mayoría, en este viaje Francisco aprendió a decir algo en español. Francisco adoptó y se apropió de una frase nueva para él y tan mexicana como útil: Echarle ganas. Y la repitió 15 veces. Se contagió esta frase de Manuel, un adolescente con distrofia muscular que junto a su familia nos regaló un profundo testimonio de fe y alegría. Francisco le agradeció su ejemplo y le dijo:

Me gustó esa expresión que usaste: “echarle ganas”…. Comenzaste a “echarle ganas” a la vida, “echarle ganas” a tu familia, “echar ganas entre tus amigos”, y nos has “echado ganas” a nosotros aquí reunidos. Gracias. Creo que es lo que el Espíritu Santo siempre quiere hacer en medio nuestro: “echarnos ganas”, regalarnos motivos para seguir apostando a la familia, soñando y construyendo una vida que tenga sabor a hogar y a familia.

Echarle ganas tiene su exigencia y su costo: la perseverancia y el cansancio. Pero el Papa nos dijo que prefiere “una familia con rostro cansado por la entrega a familia que con rostros maquillados que no han sabido de ternura y compasión”.

Apostar a la familia no es fácil pero “no tiene pierde”, otra frase para tener en cuenta y asegurarnos la felicidad cuando olvidamos el rumbo o nos cansamos. La familia es una garantía de alegría. Por eso, cuando se nos haga cuesta arriba, echémosle ganas. No nos quedemos aislados ni encerrados. “No nos cortemos solos”… “hay que jugársela”… más expresiones útiles y coloquiales que el mismo Papa usa para animarnos y alentarnos. Porque él mismo sabe – y ayer lo predicó con su propio ejemplo-  que para llegar al alma de alguien, para encontrarse y crecer en un diálogo sincero, hay que usar las palabras adecuadas, salir de tu zona de confort y….echarle ganas.

Y así fue la mañana y fue la tarde: Éste fue el día cuarto.

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